Fruto de las movilizaciones que mantuvimos el año pasado, a las funas, marchas, actos y asambleas, hoy día nos encontramos ad portas de un cambio que nosotros mismos, como estudiantes, instalamos en las autoridades de la Universidad. En efecto, a partir de Marzo y durante 8 meses el INAP se encuentra bajo la figura de la reestructuración, único método capaz de generar cambios globales en las instituciones de nuestra casa de estudios.
Debemos tener claro, en primer lugar, del porque nos encontramos en esta situación: Cuando nuestros académicos fueron llamados, el año pasado, a generar propuestas de acción para consolidar el INAP, no pudieron siquiera ponerse de acuerdo en la forma de trabajo, transformando aquel claustro “académico” en el hazmerreír de la comunidad Universitaria. Lo único rescatable del encuentro fue lo siguiente: Se instaló la voz de los estudiantes como la más razonable y propositiva dentro de los actores del Instituto.
Luego la historia es conocida, se trabajó en una comisión que hizo un diagnóstico en general certero de la crisis del INAP (con algunos “peros”, claro está). Y la reestructuración es la herramienta para enfrentar el problema y solucionarlo de raíz.
No hay que ser, sin embargo, ilusos en este tema, la reestructuración puede cambiar para mejor nuestra Escuela pero también, si no somos concientes de su importancia y la dejamos pasar sin más, podría transformarse en algo que nunca hayamos querido. Por ello es que hay que tener altura de miras en estos cruciales momentos, y aportar decididamente hacia la construcción de un INAP de excelencia, defendiendo a la vez de forma decidida a nuestros compañeros funcionarios.
En cuanto al trabajo que se está generando hoy, debemos ser capaces de construir un proyecto INAP, ya no solos como estamento, si no con toda la comunidad. Para ello es que se ha conformado la “Coordinadora con los funcionarios”, espacio en el cual centraremos el debate político y técnico sobre la reestructuración, y donde crearemos a la vez un discurso que sea presentado por el Presidente del CEAP de parte de la comunidad de la Escuela de Gobierno. A la vez, en el corto plazo, esperamos coordinarnos también con los profesores que quieran unirse a este proceso, de forma que con los estudiantes como eje catalizador, podamos refundar nuestra Comunidad triestamental, y presentar propuestas que nazcan del debate de todos los actores del INAP.
Por último, debemos recordar siempre que esta lucha no es sólo nuestra: son muchas las generaciones que han luchado por reformar la Escuela y el INAP, y nosotros estamos llamados ahora, en el 2007, a hacer historia, poniendo la primera piedra de lo que será una Institución y una carrera en la vanguardia de los estudios de los Asuntos Públicos en nuestro país.